El dato que sacudió los estudios de opinión
En 2025, el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) publicó datos que generaron debate inmediato: el 39,6 % de las mujeres españolas entre 18 y 24 años se identificaba como bisexual. En 2021, la misma franja de edad reportaba un 2,8 %. En cuatro años, la cifra se multiplicó por catorce.
Eso no puede explicarse por un cambio en la realidad del deseo humano —las personas no se vuelven bisexuales de un año para otro. Lo que cambia es la disposición a declararlo, y eso señala hacia algo más profundo que una estadística: un cambio en las condiciones sociales bajo las cuales las mujeres jóvenes se sienten capaces de nombrarse a sí mismas.
¿Qué ha cambiado? El factor visibilidad
La bisexualidad femenina no es nueva. Lo nuevo es el nivel de visibilidad pública que tiene en 2025 comparado con 2021. Artistas, deportistas, influencers, y personajes públicos que se declaran bisexuales han normalizado la etiqueta. Las series de televisión mainstream incluyen personajes bisexuales con arcos narrativos que no terminan en tragedia. Las redes sociales han creado comunidades donde la bisexualidad no es una categoría extraña sino una identidad articulada con lenguaje específico.
Cuando una identidad tiene referentes visibles y lenguaje disponible, más personas que sienten algo parecido pueden reconocerse en ella. El aumento estadístico no refleja más bisexualidad en el mundo — refleja menos silencio alrededor de la bisexualidad que ya existía.
El contexto de España — y cómo se compara con Europa
España no es el único país donde se observa esta tendencia. En el Reino Unido, las encuestas de la Oficina Nacional de Estadística muestran un incremento similar en mujeres jóvenes que se identifican como bisexuales o "de orientación mixta". En Francia, los estudios IFOP reportan patrones comparables. Es un fenómeno europeo occidental que sigue una lógica similar en todos los países donde se ha medido: más jóvenes, más mujeres, y más tendencia a usar etiquetas no binarias de sexualidad.
Lo que hace particular a España es la velocidad del cambio y el punto de partida más bajo que otros países del norte de Europa, lo que hace que el salto porcentual sea más visible estadísticamente aunque el cambio real en actitudes sea comparable.
La brecha generacional — por qué las mayores de 35 tienen cifras diferentes
Los datos del CIS también muestran la brecha generacional de forma clara. En mujeres de 35 a 50 años, el porcentaje que se declara bisexual sube, pero no en las mismas proporciones que en las menores de 25. Eso no indica que las mujeres mayores sean menos bisexuales — indica que crecieron en un contexto donde nombrarse era más costoso, y muchas no desarrollaron el vocabulario ni los referentes para hacerlo.
Una parte significativa de las mujeres que llegan a Lesbiss con 35, 40 o 50 años han vivido décadas dentro de una narrativa heterosexual y llegan a su bisexualidad —o a su lesbianismo— más tarde. No porque lo descubrieran tarde, sino porque las condiciones para nombrarlo no existían antes. El incremento estadístico entre las jóvenes puede anticipar lo que en quince o veinte años se verá reflejado en estadísticas de edades mayores.
Bisexual no es sinónimo de indecisa
Uno de los efectos secundarios del debate sobre estas estadísticas ha sido la reaparición de estereotipos sobre la bisexualidad: que es una fase, que indica confusión, que es menos legítima que la homosexualidad o la heterosexualidad. Esos argumentos no tienen respaldo empírico.
La investigación en psicología sexual muestra que la bisexualidad es una orientación estable en una proporción significativa de las personas que se identifican con ella — no más variable que cualquier otra. Lo que sí es cierto es que las mujeres bisexuales enfrentan presión desde dos frentes: la comunidad heterosexual que no las acepta plenamente, y partes de la comunidad LGTB+ que las cuestionan. La estadística del CIS no resuelve ese problema, pero sí lo hace más difícil de ignorar.
Lo que esto significa para las plataformas de citas
Si casi el 40 % de las mujeres jóvenes españolas se identifica como bisexual, la demanda de plataformas que entiendan esa realidad va a crecer. Las apps generalistas no están construidas para mujeres bisexuales que quieren conectar con otras mujeres sin pasar por el filtro masculino. Tampoco lo están las apps exclusivamente lésbicas que excluyen o marginalizan las identidades bisexuales.
En Lesbiss el espacio está abierto a mujeres lesbianas, bisexuales y bi-curiosas sin jerarquías de orientación. El punto de partida es que buscas conexión con otra mujer — lo que seas más allá de eso es tuyo.