Grindr: una app gay masculina, no una app gay

Grindr fue fundada en 2009 para hombres gay y bisexuales. En sus más de 15 años de existencia, ha construido una base de usuarios mayoritariamente masculina que supera los 10 millones de usuarios diarios activos en el mundo. Es una app extraordinariamente bien hecha para su público objetivo.

Su público objetivo no son las mujeres.

Grindr tiene una función llamada "Mujeres" que existe en la teoría más que en la práctica. Las usuarias mujeres en Grindr son una fracción tan pequeña de la base de usuarios que la experiencia de uso es, en el mejor de los casos, vacía. No hay masa crítica de mujeres que buscan mujeres en Grindr, y sin masa crítica, no hay plataforma real.

El problema de la ubicación en Grindr

Grindr muestra la distancia entre usuarios con una precisión de metros. Es una función diseñada para encuentros rápidos en entornos donde la privacidad no es prioritaria. Para mujeres que buscan mujeres — especialmente en contextos donde la visibilidad lésbica puede ser un factor de seguridad — esa exposición de ubicación es un problema real, no hipotético.

Lesbiss no muestra ubicación exacta. Los filtros de distancia funcionan en rangos, no en metros. La privacidad es un valor de diseño, no un extra.

El idioma y el contexto cultural

Grindr opera principalmente en inglés y con un contexto cultural anglosajón. Para el mundo hispanohablante, eso crea una barrera adicional que va más allá del idioma: la comunidad, las referencias culturales, y los códigos de comunicación son diferentes. Lesbiss es una plataforma para el mundo hispanohablante, construida en español, con el contexto cultural integrado desde el diseño.

La conclusión

Grindr es una app excelente para lo que fue diseñada. Las mujeres no están dentro de ese diseño. Usar Grindr si eres una mujer que busca mujeres es como usar una herramienta que no fue hecha para el trabajo que tienes que hacer. Funciona a medias, en el mejor de los casos. Lesbiss fue diseñada desde el principio para este trabajo.