Carmen tiene 52 años, dirige una empresa familiar en la Colonia Nápoles, y tiene tres hijos ya adultos. Nunca antes había explorado su atracción por mujeres — había demasiado en juego durante décadas. Ahora que sus hijos tienen sus propias vidas, por fin tiene espacio para explorar la suya.
¿Por qué ahora?
Porque ahora puedo. No porque antes no quisiera — la atracción siempre estuvo ahí, aunque tardé años en reconocerla. Pero cuando tienes hijos pequeños y una empresa y un matrimonio, el coste de abrir esa caja parece demasiado alto. Ahora mis hijos son adultos, el matrimonio terminó hace años, y por fin tengo espacio para ser honesta conmigo misma.
¿Cómo empezaste?
Muy despacio. Primero lo reconocí conmigo misma — que me atraían las mujeres, que no era solo curiosidad abstracta. Luego busqué cómo explorar eso sin tener que explicarme a nadie. Lesbiss apareció y me pareció el espacio más seguro: sin hombres, sin tener que aclarar mi situación, sin presión para definirme de ninguna forma.
¿Cómo te recibió la comunidad siendo bi-curiosa?
Con más apertura de la que esperaba. Pensé que habría más juicio — que no ser 'suficientemente lesbiana' iba a ser un problema. Pero la mayoría de las mujeres con las que he hablado son comprensivas. Algunas también llegaron a esto tarde. No estoy sola en esta situación.
¿Qué significa para ti el espacio que ofrece Lesbiss?
Privacidad y ritmo propio. Puedo explorar sin que mi entorno profesional o familiar lo sepa. Puedo ir despacio — hablar primero, conocer a alguien, ver si hay algo real antes de dar un paso. No hay presión para acelerar ni para etiquetarme de ninguna forma específica.
¿Qué le dirías a otra mujer de 50 que tiene curiosidad pero nunca ha dado el paso?
Que el tiempo no se devuelve. Que explorar tarde es mejor que no explorar nunca. Y que hay un espacio donde empezar sin tener que explicarte — Lesbiss es ese espacio. El registro es gratis y la primera conversación no te compromete a nada.
