Elena tiene 47 años, vive en Chamberí, y lleva una década intentando encontrar pareja después de su divorcio. No porque sea difícil — ella lo sabe perfectamente. Sino porque las opciones disponibles no estaban diseñadas para ella.
¿Qué cambió cuando empezaste a usar Lesbiss?
Que no tuve que aclarar nada antes de empezar. En otras apps, el primer mensaje siempre era una especie de declaración de identidad — ¿eres lesbiana?, ¿solo mujeres?, ¿segura? Aquí ese contexto ya estaba dado. Y eso libera. Puedes ir directamente a si hay algo en común.
¿Cuál era el mayor problema con las apps anteriores?
Los filtros. En Tinder marqué 'solo mujeres' durante meses y seguían apareciendo hombres. En Bumble pasó lo mismo. Hay un bug sistemático que nadie corrige porque no le importa a quien mantiene la app. El filtro de género es una promesa que las apps generalistas no cumplen.
¿Cómo describirías la comunidad de Lesbiss?
Más madura, en el buen sentido. No solo en edad — aunque la mayoría tenemos más de 35 — sino en actitud. Las mujeres que están aquí saben lo que buscan. No hay el tipo de ambigüedad que hay en otras plataformas donde no sabes si alguien está explorando o tiene intención real.
¿Qué le dirías a una mujer que está considerando registrarse?
Que el registro es gratis y que no tiene nada que perder. Y que si lleva tiempo en apps que no funcionan, esto va a ser diferente. El punto de partida ya es correcto — el resto depende de lo que pongas en tu perfil.
Una cosa que no esperabas encontrar aquí.
La conversación. No esperaba que las conversaciones fueran tan directas y sin drama. En otras apps siempre hay un período de cortesía que a veces nunca termina. Aquí la gente va más al grano, en el buen sentido.
